Iglesia Bautista Reformada de Suba

Anunciando el Evangelio de Cristo

Header 1

REUNIONES

DOMINGOS

  • Escuela Dominical - 9:45 am.
  • Culto de Adoración - 11:00 am.
  • Culto vespertino - 5:00 pm

JUEVES

  • Culto de Oración - 7:00 pm.

REFLEXIONES

Emisora

Radio

RECIBA NUESTRAS NOTICIAS

Noticias

VIDEOS

Play

EL TESORO MÁS GRANDE

Mayo 18

‘Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo’.
Mateo 13:44

 

 

Nosotros vivimos en un mundo que tiene sus propios valores, podemos decir que es un sistema en el que le asignamos un valor a cada cosa. El problema es que muchos de ellos son valores pecaminosos porque provienen de un mundo que ha construido su forma de pensar lejos de Dios.

A este mundo en el que vivimos le gusta la fama, la apariencia física, el dinero, las posesiones materiales, la vida fácil y más. No solo hablamos de un gusto sino que estas cosas se persiguen casi con ánimo enfermizo. Muchos concilian el sueño pensando en estas cosas. Para muchos encontrarse una huaca o ganarse la lotería les ha trasnochado más de una vez. Este mundo ofrece en verdad ciertos placeres y muchas personas están dispuestas a hacer cualquier cosa para obtener esos placeres.


Pero en esta parábola el señor Jesús dice: ‘Además,  el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo,  el cual un hombre halla,  y lo esconde de nuevo;  y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene,  y compra aquel campo’ (Mt.13:44).  El cuadro corresponde a la vida real,  porque en aquel entonces debido a las guerras, a las incursiones enemigas, era difícil encontrar un lugar seguro para almacenar las cosas valiosas, ni siquiera una casa ofrecía un resguardo para el acceso de ladrones competentes. Por lo que pudiera haber sido la costumbre de enterrar en algún campo sus tesoros. Una persona podía morir, llevándose a su tumba el secreto de su tesoro.  


En el caso descrito aquí en la parábola, un hombre encontró uno de estos tesoros, obviamente de un dueño que lo olvidó o que no dejó registro para encontrarlo. Pero el tesoro es tan pero tan valioso que toma la decisión de venderlo todo para comprar el terreno donde está el tesoro. Según él estimó, todo lo que tenía sería superado con creces si adquiría ese tesoro. Así que se mueve a deshacerse de todo lo que era suyo, no importa cuánto recuerdo o aprecio les tenía, la ganancia superaría miles de veces lo que hoy abandonaba.


La comparación del Señor es clara. Así es el reino de Dios, es tan valioso que el hombre que lo encuentra se da cuenta que todo lo demás pierde su valor, que Dios mismo es más valioso que todas las posesiones de este mundo. La persona que haya por gracia el Evangelio se da cuenta que el reino de Dios, que el glorioso Hijo de Dios es el tesoro más grande que pude existir. Él estima su valor y entonces entiende que no importa lo que ponga en riesgo o lo que tenga que abandonar, el Tesoro del Evangelio y todo lo que esto conlleva supera con creces, miles de veces, millones podríamos afirmar, las ganancias presentes. Quien encuentra la gloria del Evangelio ve palidecer todo a su alrededor, ve como lo que le parecía preciado y quizás digno de invertir su vida para procurarlo, no es más que vanidades.


En la vida de quien encuentra a Cristo por la misericordia divina hay un nuevo sistema de valores y Cristo ocupa los primeros mil puestos de ese sistema. Luego está lo demás. No hay pecado que debamos dejar, compañía, tendencia, gusto, placer, que no pongamos en riesgo por tener lo mayor, Cristo.
Pero no abandone esta meditación sin preguntarse en verdad  ¿Cuál es mi tesoro más grande? En verdad ¿Cuál?

 

Lectura Bíblica

 

1 Corintios 13, 14
Salmo 137